En la segunda semana se puede utilizar el método de la facilitación neuromuscular propioceptiva para mejorar más la flexibilidad y aumentar así el grado de flexión de la rodilla. Para esto, en el ejercicio que realiza el paciente en el centro de salud, el personal sanitario que le ayuda, tras mantener la rodilla en la posición de flexión esos 10-15 segundos, en lugar de proceder a la relajación le pide al paciente que trate de estirar la rodilla durante 6 segundos al mismo tiempo que se lo impide resistiendo con su mano (contracción isométrica), después le pide que relaje el cuádriceps durante 10-15 segundos en esa misma posición para que, a partir de ésta, volver a realizar otro estiramiento pasivo, tirando un poco más del tobillo, e iniciar así un nuevo ciclo de estiramiento pasivo-contracción isométrica-relajación.
Este ciclo se repite continuamente hasta que se comprueba que no se progresa más en la flexión; en ese momento se procede al descanso de la rodilla en extensión durante 20-30 segundos, para volver a realizar nuevas repeticiones del ciclo.
A partir de la segunda semana se puede indicar al paciente que, además del ejercicio de estiramiento activo, realice en casa también ejercicios de movilidad articular consistentes en flexiones y extensiones alternativas de la rodilla sin mantener ninguna posición. Para trabajar a favor y en contra de la gravedad, se le indicará que las flexoextensiones de la rodilla las haga en decúbito prono y sentado con la pierna colgando y con el borde de la mesa o la silla a la altura de la región poplítea.


