Las fracturas de los huesos que forman parte de la articulación de la rodilla se inmovilizan manteniendo ésta en extensión completa. Como consecuencia de dicha inmovilización se produce una hipotrofia muscular, sobre todo del cuádriceps que pierde masa rápidamente cuando se le mantiene inactivo, y una limitación importante de la flexión de la rodilla por la rigidez de tendones y ligamentos, sobre todo del tendón rotuliano.
Los ejercicios de estiramiento pasivo se hacen con la ayuda de otra persona, por lo que es necesario que en las primeras fases de la rehabilitación de la rodilla el paciente acuda al centro de salud para que el personal sanitario le ayude y supervise. La flexibilización del tendón rotuliano se puede realizar con el paciente en decúbito prono sobre la mesa de exploración, presionando con una mano la parte superior de la región poplítea de la rodilla afectada contra la mesa y tirando con la otra de la parte anterior del tobillo en dirección opuesta, tratando de doblar la rodilla hasta el punto de incomodidad del paciente y manteniendo esa posición entre 10 y 15 segundos. Como el paciente sólo puede acudir una vez al día al centro de salud, se le harán más repeticiones del ejercicio, con la recomendación de hacer en casa lo mismo de forma activa cada 3-4 horas.



