El tratamiento del paciente obeso corresponde al médico de familia, salvo en situaciones excepcionales. La mayoría de las modalidades terapéuticas pueden aplicarse en la consulta de Atención Primaria y el paciente se beneficiará de las posibilidades de control frecuente y asequible que le ofrece este nivel.
La derivación al especialista en salud mental puede ser de utilidad en casos de conducta alimentaria anómala, como la existencia de rasgos bulímicos y el nighteating syndrome, ya que su solución requerirá el esclarecimiento de los mecanismos psicológicos y acontecimientos vitales que las han producido. En los casos de obesidad, en los que subyace un cuadro depresivo, ansioso u otro tipo de trastorno psíquico, se concederá prioridad al tratamiento del mismo, posponiendo el abordaje del sobrepeso hasta que el paciente consiga un estado psíquico satisfactorio. La prescripción de una dieta en condiciones desfavorables puede precipitar o agravar un proceso psicológico especialmente de tipo depresivo.
La derivación al especialista en endocrinología se reservará para los casos de obesidad mórbida, aquellos en los que existan sospechas de obesidad secundaria, patología endocrinológica concomitante y, por último, a las personas en las que las alteraciones metabólicas sean lo suficientemente importantes para ocasionar un riesgo vital elevado y requerir un enfoque terapéutico complejo.
Existen pocos casos que requieran ingreso hospitalario, porque no se ha demostrado que los resultados del tratamiento sean superiores. Sin embargo, puede estar indicada la hospitalización en los pacientes con obesidad complicada y/o mórbida.


