Es una forma frecuente de glucogenosis hepática, la actividad de la enzima puede estar disminuida en los hematíes y los leucocitos, pero es normal en el músculo. Generalmente se manifiesta entre el primer y el quinto año de vida con retraso del crecimiento y hallazgo accidental de hepatomegalia.
El colesterol, los triglicéridos y las enzimas hepáticas están aumentadas levemente, puede aparecer cetosis tras el ayuno. Las concentraciones de lactato y ácido úrico generalmente son normales; la respuesta de la glucemia al glucagón es normal.
La hepatomegalia y las alteraciones bioquímicas sanguíneas suelen normalizarse con la edad, la mayoría de los adultos alcanzan finalmente la altura normal y suelen estar asintomáticos a pesar del déficit persistente de la fosforilasa cinasa. El aspecto anatomopatológico del hígado muestra unos hepatocitos distendidos por la presencia de glucógeno, la acumulación de este último tiene un aspecto deshilachado o roto, y es menos compacta que el glucógeno de la glucogenosis de tipo I o III. También se puede observar la formación de tabiques fibrosos y de cambios inflamatorios de bajo grado.
El gen estructural de la isoforma hepática de la subunidad alfa de la fosforilasa cinasa está localizado en el cromosoma Xp22 y se conocen las mutaciones de este gen que producen la enfermedad.


