Es una enfermedad degenerativa del órgano articular. Si bien todos los tejidos de la articulación están afectados, el cartílago es el más comprometido.
La enfermedad se puede clasificar según su causa, esta puede ser idiopática, o secundaria. En las primeras, no se detecta la causa desencadenante del proceso destructivo articular.
Dentro de las artrosis secundarias se identifican varios motivos: traumatismos sobre la articulación: por ejemplo jugadores de fútbol, sobre todo meniscectomizados, microtraumatismos repetidos, por ejemplo dactilógrafas sufren artrosis en articulaciones interfalángicas, articulación trapeziometacarpiana – articulación del pulgar – se afecta en profesiones que usan pinzas; el uso de martillo neumático favorece artrosis del codo, traumatismos graves o fracturas en la vecindad de la articulación, displasias, sobre todo a nivel de la cadera (acetábulo), infecciones articulares, y osteonecrosis asépticas: se produce incialmente en el hueso y luego conduce a degeneración del cartílago articular, por ejemplo cabeza de fémur es lo más frecuente, y cabeza humeral.
La prevalencia de esta enfermedad es del 10-20% a los 40 años; 75% de mujeres entre los 60 y 70 años padecen de artrosis. Las mujeres son más afectadas que los hombres, tanto en frecuencia como en cantidad de articulaciones comprometidas.


