La fluidoterapia es una de las medidas terapéuticas más importantes y más frecuentemente utilizada en la Medicina Intensiva.
El equilibrio del volumen y la composición de los líquidos corporales que constituyen el medio interno se mantiene por la homeostasis, que W.B.Cannon (1932) definió como “el conjunto de mecanismos reguladores de la estabilidad del medio interno”. Si falla la regulación el equilibrio se altera.
El objetivo principal de la fluidoterapia es la recuperación y el mantenimiento del equilibrio hidroelectrolítico alterado.
Por desequilibrio de líquidos se puede dar una deshidratación (por defecto de líquido corporal) o una hiperhidratación (por exceso de líquido corporal).
En cuanto al desequilibrio electrolítico cabe destacar los siguientes aniones que se pueden ver alterados: sodio, potasio, calcio, magnesio y cloro.
El empleo de la terapéutica hidroelectrolítica requiere unos conocimientos básicos sobre la fisiología del agua y los electrolitos, la clínica y la fisiopatología de los desequilibrios hidroelectrolíticos y ácido-base puros y mixtos. Sólo disponiendo de esta información estaremos en condiciones de saber en cada situación clínica qué líquido se necesita, cuanto y cuando debe administrarse.
